EL INTESTINO TIENE UN SECRETO: INFLUYE EN LA SALUD MENTAL Y EN LA CONSTRUCCIÓN DE LOS SUEÑOS.

Updated: Aug 12

POR AYAIBEX MONTAS


Todos soñamos ¿no?


El ser humano tiene 40 sueños durante la noche. Algunos lo recuerdan y otros no.

Y Si les dijera que el saber popular “no comas mucho pues tendrás pesadillas” es más cierto de lo que ustedes creen. Todos sabemos que para soñar necesitamos de neuronas: Y el sistema nervioso intestinal presenta hasta 5 veces más neuronas que la médula espinal.


Los hallazgos recientes muestran que la red neuronal y la microbiota intestinal influyen sobre el ritmo circadiano, los estados anímicos, la construcción del sueño, la salud mental. El llamado segundo cerebro (Guts o entrañas) está conectado directamente con nuestra salud mental, a través de su microbiota y de su red neuronal intestinal.


El cerebro y el sistema digestivo funcionan una vía de comunicación bidireccional. La conexión es física y química. Físicamente, El nervio vago, que controla los mensajes al intestino y al corazón, pulmones y otros órganos vitales, es la conexión directa del intestino con el cerebro. Y químicamente, El intestino también se conecta con el cerebro a través de químicos como las hormonas y los neurotransmisores que envían mensajes.

CONEXIÓN ENTRE EL INTESTINO Y LA SALUD MENTAL: POR UN LADO LA COMUNICACIÓN Y POR EL OTRO LOS MICROBIOS QUE HABITAN EN EL INTESTINO.


Cien millones de neuronas regulan el tracto intestinal. Esta red neuronal elabora intuiciones, influye en el estado de ánimo y en la construcción del sueño. Las células del intestino envían hasta un 90 % más de información al cerebro que a la inversa. Esto nos hace intuir que el sistema entérico toma muchas decisiones por su cuenta.


Mientras que si acercamos una lupa al revestimiento del intestino encontramos la hormona de la felicidad en cantidades inimaginables, La serotonina se fabrica principalmente en el aparato digestivo.


Hay que saber que las neuronas del intestino junto con el microbioma son claves para protegernos de muchas enfermedades, así como para mediar en el estado de ánimo.

Por un lado esta la red neuronal del intestino que posee mayor numero de neuronas que el mismo cerebro y que mantiene una comunicación con nuestra cabeza.


Por el otro lado, están los microbios que habitan en el intestino y que afectan el estado de ánimo y el patrón del sueño. Las bacterias, los virus y los hongos que viven en el intestino pueden ser beneficiosos, inofensivos o dañinos. El microbioma esta compuesto por 100 billones de bacterias, este número es mayor que las neuronas que existen en todo el organismo.

El impacto de las comunidades microbianas intestinales en la salud es uno de los avances más interesantes en la biomedicina de los últimos años.


Las bacterias son el organismo más numeroso y fecundo del planeta. Las encontramos en todos los recovecos de nuestro cuerpo, en cualquier superficie no estéril, en las profundidades del océano, en las nubes, y a kilómetros bajo el suelo. La metagenómica (lectura de la letra bioquímica de los organismos) ha permitido por vez primera analizar la flora bacteriana (o microbioma) de nuestro cuerpo de forma sistemática, dando lugar a hallazgos que han puesto de manifiesto que las bacterias que viven en nosotros contribuyen a modular muchas de nuestras funciones vitales.


Uno de los hallazgos más sorprendentes es que existe una correlación entre la diversidad bacteriana y el desarrollo de determinada patología física y mental.

La diversidad y composición de nuestra flora bacteriana tiene efectos sobre el sistema nervioso central (y viceversa). Nuestro microbioma esta implicado en enfermedades como Alzheimer, el autismo, trastornos del estados de ánimo (depresión y ansiedad), trastornos del sueño y obesidad.


La ciencia apenas ha comenzado a profundizar en el mundo del microbioma y su relación con el sueño y la salud en general.


Los científicos sugieren tomar probióticos (un tipo de bacteria viva) y prebióticos (carbohidratos no digeribles, principalmente fibra) para alimentar las buenas bacterias en nuestras entrañas. Los beneficios de los probióticos para el intestino están bien documentados y los podemos incluir como terapias para el insomnio. Un estudio reciente de científicos de la Universidad de Colorado, publicado en Frontiers of Behavioral Neuroscience, sugiere que los prebióticos podrían tener un efecto significativo en la calidad del sueño.


TU ALIMENTACIÓN INFLUYE EN LA CALIDAD DE TU SUEÑO Y DE TU ESTADO ANÍMICO Y VICEVERSA


Es bien sabido que la falta de sueño aumenta nuestras posibilidades de obesidad y afecta la forma en que controlamos la ingesta de alimentos. Vamos a explicarlo: La falta de sueño resulta en una disminución de la leptina, la hormona que nos hace sentirnos llenos, y un aumento de la grelina, hormona que nos impide sentirnos satisfechos con los alimentos que comemos. Eso significa que seguimos comiendo, a veces hasta 300 calorías adicionales por día. La falta de sueño afecta nuestro sistema digestivo. La grelina aumenta cuando la persona no descansa lo suficiente, para aumentar el apetito y dar al cuerpo la energía extra que necesita. La leptina disminuye cuando no se descansa lo suficiente, sus niveles bajan. Debido a que esta es la encargada de hacernos sentir la sensación de estar saciados, cuando los niveles son bajos, esa sensación nunca llega, por lo que seguiremos comiendo.


También cabe añadir, que durante las fases de sueño profundo, el cerebro segrega hormonas del crecimiento o GH. Las cuales, contribuyen a transformar la grasa en glucógeno, y por supuesto, si hay un déficit en horas de sueño, la grasa se acumula.

El ritmo microbiano del intestino y el ritmo circadiano se influyen mutuamente.


En un estudio publicado en la revista “Psiconeuroendocrinología” (Psiconeuroendocrinología en español), en el número de mayo del 2009, se descubrió que en los insomnes crónicos aparecía una grave perturbación de los valores nocturnos de grelina. Según los resultados del estudio, dicho desequilibrio hormonal influye en el apetito diurno de los insomnes, haciéndoles padecer más hambre, lo que conlleva a su vez a aumentos de peso con el paso del tiempo.


No solo las hormonas del apetito se ven afectadas en los que padecen trastornos del sueño, también en estas personas se eleva los niveles de cortisol (conocida coloquialmente como la “hormona del estrés”), y esta a su vez, aumenta el deseo de ingerir “alimentos calmantes”, como los dulces, que son ricos en carbohidratos y calorías.

En este Hipnograma se representan los ciclos de sueño que pueden aparecer de forma típica en una persona a lo largo de una noche. Las fases con un mayor número representan fases del sueño respectivamente más profundas, siendo la Fase IV la más profunda de todas. En amarillo aparecen las fases REM, las cuales se relacionan con el sueño paradójico.


Un adulto debe llevar a cabo 5 ciclos de sueño completo. Teniendo en cuenta que un ciclo de sueño completo son 90 minutos (aprox.), en total, esto equivale a 7’5 horas de sueño.


LES PRESENTO AL SUEÑO


Cuando soñamos pareciera otro espacio-tiempo, otra dimensión, otra consciencia.

Según la descripción de Gerald Edelman (premio Nobel de Fisiología/Medicina), del Instituto Scripps de Investigación de San Diego:


El sueño “normal” contiene todos los atributos de la consciencia primaria, mientras que durante los estados de vigilia y sueño lúcido los de la consciencia secundaria:


Conciencia primaria: Posibilita que nos orientemos en el espacio o que interpretemos sencillos vínculos entre estímulos sensoriales (ser capaces de relacionar el sonido que oímos procedente de un objeto, la imagen del objeto que vemos.


Conciencia secundaria: Capacidad para hablar y pensar de forma abstracta (pensar en conceptos o ideas no tangibles).


Es así, cómo se establece que la conciencia no representa una contraposición de “blanco o negro”, sino que se describe como una línea continua con dos polos extremos, que contiene a su vez, distintos y numerosos estados posibles.


La mayor frecuencia de las ondas (es decir, a más hercios), mayor estado de conciencia.


TIPIFICACIÓN DE LAS ONDAS CEREBRALES


Ondas delta (1 a 4 Hz) y Ondas theta (4 a 8 Hz): Cuando dormimos profundamente sin estar soñando.


Ondas alpha (8 a 19 Hz) y Ondas beta (19 a 30 Hz): Típicas de los estados de vigilia. La primera se da en estados de relajación, y la segunda en estados de alerta. Ambas pueden aparecer durante el estado REM y por tanto, mientras soñamos.


Ondas gamma (más de 30 Hz): Este tipo de ondas son menos frecuentes, y se dan cuando hay actividad cerebral sincronizada y ampliamente extendida por diversos circuitos neuronales. Por ello, aparecen en estados de meditación o concentración profunda.


Las investigaciones llevadas a cabo por Brigitte Holzinger et. al. de la Universidad de Viena, obtuvieron que:


Durante los sueños lúcidos, las ondas beta y gamma que suelen darse durante el estado de vigilia (despiertos) aumentan considerablemente (como ya se sabía).


También hay un aumento de ondas cerebrales situadas entre los 8 y 19 Hz (Ondas alpha), que corresponden a las ondas que suelen darse durante la vigilia y la fase REM (rica en ensoñaciones).


Las ondas gamma (40 Hz) aumentan considerablemente sobre todo, en el lóbulo frontal del cerebro.


Con esto se puede concluir que durante el sueño lúcido aparecen dos patrones que normalmente suelen darse por separado. Por un lado, aparecen ondas que se dan cuando estamos despiertos o incluso concentrados en tareas concretas que requiere un nivel alto de concentración (como estudiar). Y por otro, aparecen también ondas, típicas de los estados de sueño normales (en especial, en los lóbulos temporales y parietales).

En algunos sueños existen dos o más estados de consciencia.


Aunque la forma correcta de decirlo sería que cuando soñamos nuestro cerebro se mueve en diversas ondas cerebrales. Pues llamar estados de consciencia al movimiento hertziano del cerebro no es adecuado.


Estados de consciencia implica más que la velocidad de una onda cerebral.


COMO VA LA NEUROCIENCIA EN EL ESTUDIO DE LOS SUEÑOS


Michael Schredl y Daniel Erlacher examinaron en el Instituto Central de Salud Mental en Mannheim si ciertas personas soñaban lucidamente más que otras, dependiendo de distintas variables.


Primero seleccionaron a más de 400 personas, y se les administro una serie de cuestionarios para examinar la vida onírica de los participantes (frecuencia de sueños, calidad de los sueños…). Después y mediante test específicos, se midieron los rasgos de personalidad.


Al analizar los datos recogidos, los investigadores vieron que el 82% de los participantes soñaron “conscientes” como mínimo una vez en sus vidas. Y más de un tercio de estos, había experimentado un sueño lúcido en un periodo menor a un mes o incluso de manera regular.


En cuanto a los rasgos de personalidad, se encontró una pequeña correlación entre la probabilidad de experimentar sueños lúcidos y el rasgo “apertura a la experiencia”. Podemos definir apertura a la experiencia como “Disposición interna orientada a ampliar los límites de la conciencia, que se manifiesta en curiosidad por el entorno y en iniciativas para conocer y explorar. A diferencias de las personas que se encierran en sí mismas o que actúan defensivamente, quienes poseen apertura a la experiencia sondean siempre distintas direcciones, formulan preguntas y muestran una alta motivación para asumir nuevas experiencias“.


Las pesadillas eran de media, más numerosas que los sueños lúcidos.


La construcción de dispositivos que nos ayuden al sueño es una línea mercadológica abierta en el mundo y claro también los sueños lucidos cuentan con sus productos para masas. Están las gafas Remee. Gafas o antifaz, detectan cuando la persona está en fase REM y emite unas luces mediante LEDs (lo suficientemente fuertes para que las veas mientras sueñas, pero no como para que te despierten). De este modo se supone que “despierta” el estado consciente, sin sacarte del sueño.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS


1. Mussell, M, et al. (2008). Gastrointestinal symptoms in primary care: prevalence and association with depression and anxiety. Journal of Psychosomatic Research. 64(6): 605-612.

2. Tejedo, D (2014). Soñar Sabiendo que estamos soñado lucido. Extraido el 8-08-2021 del webside: https://psicowisdom.wordpress.com/2014/05/19/sonar-sabiendo-que-estamos-sonando-suenos-lucidos/

3. Yuan Yuan, L; Yanlin, H; Fang Fan,and Bin Zhang (2018) The Role of Microbiome in Insomnia, Circadian Disturbance and Depression. Frontiers of psychiatric, vol 9.

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