Que es el Niksen, el arte de ¨No Hacer Nada¨



En los tiempos de cuarentena por coronavirus, el aislamiento social preventivo y obligatorio es una novedad para los argentinos y el resto del mundo incluyéndose a los dominicanos. Es una oportunidad de probar el niksen (significa nada en neerlandes), una práctica holandesa de bienestar que reivindica la inactividad.


Si los daneses ya habían popularizado el hygge como el secreto del bienestar, ahora le llegó el turno al niksen. Ambos tienen en común la búsqueda de los placeres simples de la vida.

Mientras el primero se trata de dedicarle tiempo diario a todas aquellas cosas que nos producen bienestar, tan solo como compañía (una charla con amigos, una taza de café en tu rincón favorito de la casa, leer un libro mientras se ve llover, el niksen propone centrarse en la actividad consciente. La popularidad del hygge tiene sentido en países con temperaturas bajas en inviernos largos. En cuanto el niksen, su aplicabilidad es universal: es una respuesta a la sobreocupación y el acelere moderno.



Pero, ¿Qué es exactamente el niksen?


Este término refiere a algo a algo difícil de definir, precisamente por cómo vivimos hoy, ya que el no hacer nada sin ningún objetivo particular está mal visto.


¨La forma es que concibo es llegar a determinado momento en el que no hay ningún plan más que simplemente estar¨, explica la psicóloga Doreen Dodgen Megee, especialista en aburrimiento y autora del best seller ´Deviced Balancing life an technology in digital world´.




Lo que sucede es que como estar ultra ocupado se ha convertido en símbolo de estatus e identitario (al menos en ciertos ámbitos y clases sociales), y corremos de un lado a otro para terminar con todas las tareas con la que nos sobrecargamos, no hacer nada tiene mala prensa. Sin embargo, en culturas como la holandesa, el niksen es el arte de tener tiempo libre.

LOS BENEFICIOS DE NO HACER NADA (NO HACER)


Para esclarecer el concepto, el niksen consiste en dedicar tiempo y energía, de manera consciente y calculada, a hacer cosas como mirar por la ventana o permanecer sentados e inmóviles.


La clave es dejar las tareas ´productivas´ de lado y permitirle a la mente vagar, sin estar pensando en términos de resultados.




Para muchos esto puede estar cerca del aburrimiento, pero hay una diferencia sustanciosa: el niksen es una acción premeditada de alternancia vital de recarga. ¨En general, nuestra cultura no fomenta que estemos sentados sin movernos, lo que puede tener consecuencias de amplio alcance para la salud mental, el bienestar y la productividad y otros aspectos de nuestra vida, señaló la periodista Olga Mecking es un artículo publicado en el The New York Times.


Por supuesto e híper consumo y la dependencia de la tecnología no ayuda. Es por ello nuevos estudios científicos y corrientes educativas se empeñan en demostrar que dejar que los chicos se aburran o los adultos no hagan mucho por un rato tiene beneficios para el cuerpo y mente.





Entiendo este No-Hacer como un no oponerse al fluir de las cosas, como no anteceder el deseo propio ni la importancia personal (obrar en función de uno mismo) a los acontecimientos o a las cosas que quieran realizarse. Es decir, no dejarse llevar por eso que creemos ser (un nombre, un rol social, una profesión, una función dentro de un grupo familiar), abstraerse de eso, callar el monólogo interior (que no es más que el enfermizo parloteo del ego), escuchar en el silencio y reconocer lo que desde ahí, se es y se debe hacer.


Al final, me parece que ambos conceptos del No-Hacer llevan a la misma conclusión: un obligado estar en el aquí y el ahora y por ende, a la reconexión con la verdadera esencia de lo que somos que nos lleva a escuchar la voz del Ser (de Dios, del Universo, de la Conciencia o de cómo usted lo quiera llamar).

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